«El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene.» (Lucas 3:11)
La caridad comienza muchas veces con pequeños gestos: preparar una mesa, servir un plato caliente, escuchar o recibir con una sonrisa a quien atraviesa dificultades.
Con este espíritu, los hermanos de la Encomienda Templaria de Cádiz, SMOTH-MIT, perteneciente al Gran Priorato de Andalucía, acudimos nuevamente al comedor social de la Virgen de Valvanuz, contando con la colaboración del Gran Priorato y de la ONG Templarios del Mundo Andalucía.
Nuestra misión era sencilla: poner nuestro tiempo y nuestras manos al servicio de quienes lo necesitaban.
Un servicio nacido de la fe
Antes de comenzar, dedicamos unos momentos a la oración, pidiendo a Dios que guiara nuestras acciones desde la humildad, la fraternidad y el respeto.
Para quienes formamos parte de la tradición templaria, servir al prójimo es una expresión esencial de nuestro compromiso cristiano. Por ello, colaboramos en la preparación del comedor, la distribución de alimentos y la atención a las personas que acudieron aquella jornada.
Cada tarea, por pequeña que pareciera, contribuía a crear un espacio de acogida y dignidad.
Más de ochenta personas, más de ochenta historias
Durante aquella tarde fueron atendidas más de ochenta personas, con diferentes edades, nacionalidades y circunstancias. Cada una llevaba consigo una historia que merecía respeto, sin necesidad de conocerla para ofrecer nuestra ayuda.
Detrás de cada rostro había una vida, unas dificultades y, en muchos casos, una lucha silenciosa.
Comprendimos que ayudar no consiste únicamente en proporcionar alimentos. También significa escuchar, conversar, ofrecer una sonrisa o dedicar unos minutos a quien necesita sentirse acompañado.
Un saludo amable o una palabra de aliento pueden parecer gestos insignificantes, pero adquieren un enorme valor para quienes atraviesan situaciones de soledad o vulnerabilidad.
La caridad auténtica no consiste solamente en dar cosas, sino también en dar parte de nosotros mismos: nuestro tiempo, nuestra atención y nuestro respeto.
La fraternidad se demuestra con obras
Esta experiencia nos recordó la importancia del trabajo conjunto y del compromiso solidario. Como Encomienda Templaria de Cádiz, encontramos en la fraternidad y el servicio al prójimo principios fundamentales de nuestra tradición.
Hoy, las necesidades son diferentes, pero sigue habiendo personas y familias que necesitan apoyo, mayores que viven en soledad y personas sin recursos suficientes para cubrir sus necesidades básicas.
Ante estas realidades, nuestro deber es contribuir, dentro de nuestras posibilidades, a construir una sociedad más humana y solidaria.
Como nos recuerda la Sagrada Escritura:
«Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido.» (1 Pedro 4:10)
Cada persona tiene algo que ofrecer: tiempo, conocimientos, recursos o, sencillamente, la voluntad de estar presente.
Continuar el camino
Al finalizar la jornada, recogimos las mesas y dejamos preparado el comedor. Nos marchamos con la sensación de haber recibido tanto como habíamos aportado, conscientes de que el voluntariado también nos enseña humildad, perseverancia y gratitud.
Desde la Encomienda Templaria de Cádiz, SMOTH-MIT, agradecemos a todas las personas que hacen posible la labor del comedor social de la Virgen de Valvanuz, así como al Gran Priorato de Andalucía y a Templarios del Mundo Andalucía por su compromiso con las iniciativas sociales y humanitarias.
Seguiremos participando en estas acciones, convencidos de que la caridad debe ir más allá de las palabras y convertirse en presencia, servicio y fraternidad.
Servir a los demás no nos hace más importantes; nos hace más conscientes de nuestra responsabilidad hacia quienes nos rodean.
Que el Señor nos conceda la humildad y la fortaleza necesarias para continuar este camino, llevando allí donde exista necesidad un poco de alimento, compañía y esperanza.
Cronista de la Encomienda de Cádiz
